lunes, 16 de marzo de 2009

ACERCA DE LO PERDIDO

¿Quién fue? ¿Fui yo? Alguien robó mi voz y aún no vuelve. El teléfono suena en silencio, la máquina de escribir pierde sus hojas las cuales se conservan en una carpeta cerrada que ya no me atrevo abrir. No hablo del suelo empapelado, sino un desorden mental esparcido por todos los rincones.
Alguien vino una noche y le grité hasta quedar muda. Hoy anhelo ver la tinta correr por todos los espacios que aún conservan su palidez. Ya no escucho ni deseo, solo avanzo ciega por otro laberinto que me aguarda. ¿La salida? No la espero. Una sombra me acompaña y abre sus brazos para brindarme un insólito refugio.

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